Cristo patrón de Santa María Xalapán.
Cristo patrón recienllebado a catedral por hermandad de la iglesia del Carmen.

El patrón original de Santa María Xalapán tiene más de 500 años de historia, mide aproximadamente 1.60 metros de largo y carga sobre sus hombros el destino de las tierras comunales. Se trata de la milagrosa imagen del Cristo Crucificado de Santa María Xalapán, el verdadero patrón del lugar desde la época colonial. Sin embargo, hoy en día, su legado se encuentra envuelto en el misterio, la división eclesiástica y una disputa silenciosa por sus antiguas ornamentas.»Un Patrón Divino para Proteger la Montaña»De acuerdo con la tradición y la memoria histórica de la región, la designación de esta imagen como patrón de Santa María Xalapán no fue una casualidad, sino una estrategia de protección territorial. Al no ser una persona de carne y hueso, se buscaba evitar que la avaricia humana vendiera las tierras de la montaña.Lamentablemente, el objetivo original se ha visto amenazado. A lo largo de los años, diversas juntas directivas han vendido terrenos a personas ajenas a la comunidad, provocando graves conflictos territoriales que persisten hasta la fecha y que amenazan con exiliar a los comuneros de su propio territorio.Hasta antes de 1976, el Cristo Crucificado permanecía en la Catedral de Jalapa. Todo cambió con el devastador terremoto de ese año. Tras el sismo, miembros de la Iglesia de El Carmen rescataron la imagen del Cristo de entre los escombros, pero lo encontraron solo. ¿Por qué no estaban sus ornamentas?La razón es histórica: las ornamentas del Cristo se resguardaban en la parte superior del templo. Entre estas piezas destacan:Una imponente cruz de madera de aproximadamente 5 metros de alto.Escaleras de *más de 4 metros* de longitud. La corona, los clavos de las manos y pies, y los mantos sagrados.Estas piezas eran custodiadas y utilizadas exclusivamente por «Los Doce Apóstoles», un grupo tradicional encargado de realizar el solemne oficio de la crucifixión cada Viernes Santo, para luego llevar la imagen en la procesión del Santo Entierro. Tras el desastre, para proteger el patrimonio ancestral, las ornamentas fueron movilizadas hacia la Comunidad Indígena de Santa María Xalapán.El grupo de «Los Doce Apóstoles» se ha renovado con jóvenes que heredaron el oficio de sus ancestros y mantienen el resguardo de las ornamentas. Sin embargo, la relación con el clero es tensa. En una ocasión, representantes de la Iglesia de El Carmen citaron a los Apóstoles para exigir la entrega de las piezas, una petición que fue negada rotundamente, desatando acusaciones cruzadas sobre el supuesto robo del Cristo desde la Catedral.El conflicto ha tomado un nuevo giro recientemente. Mientras el actual Obispo Benedicto Miranda ha preferido no involucrarse directamente en la disputa, durante la ordenación presbiteral realizada el día de hoy, se presentó la imagen de otro Cristo crucificado, afirmando públicamente que ese es el «verdadero» patrón.Mientras tanto, el «mero patrón» el original de la época colonial permanece bajo el resguardo de la Iglesia de El Carmen, mostrando el paso del tiempo y los estragos de la historia a través de visibles fisuras en su estructura, a la espera de que el pueblo de Xalapán y su fe vuelvan a unificarse en torno a su verdadera identidad.La Comunidad Indígena de Santa María Xalapán posee títulos de tierras ancestrales que datan de la época colonial (específicamente mediante Cédulas Reales del siglo XVIII, aunque su origen es anterior). El hecho de que el Cristo fuera el «dueño» legal o espiritual de la tierra se alinea con el sistema colonial de «bienes de comunidad» o cofradías, donde las tierras se ponían a nombre de un santo para evitar que las autoridades coloniales o terratenientes particulares se las apropiaran legalmente.El Terremoto del 4 de febrero de 1976: Este sismo (de magnitud 7.5) destruyó gran parte del patrimonio arquitectónico e imaginería colonial de los departamentos de Jalapa, Chimaltenango y la capital. El rescate de imágenes de entre los escombros fue un fenómeno común que reconfiguró la geografía religiosa de Guatemala, ya que templos menores (como El Carmen) asumieron el resguardo de piezas de templos mayores (como las Catedrales) que quedaron destruidos.En la antropología e historia de Guatemala, los grupos dedicados a desclavar y crucificar a Cristo el Viernes Santo se conocen tradicionalmente como «Los Varones». Que en Xalapán se les denomino «Los Doce Apóstoles» y que el cargo sea hereditario generacional demuestra la supervivencia de una estructura comunitaria de origen prehispánico-colonial (cofradía o hermandad indígena) que defiende su autonomía frente a las decisiones del clero oficial (los sacerdotes u obispos).

fuente e imagen: FENIX noticias

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