
Durante el gobierno de Romeo Lucas el Estado llevó a cabo intentos de reactivación económica, pero a la vez emprendió una brutal campaña represiva contra el movimiento social, tanto en el área rural como en la urbana.
El asesinato y la desaparición sistemática de líderes renombrados, así como las masacres de campesinos en el interior del país tuvo fuerte repercusiones en el ámbito internacional.
Guatemala se convirtió en un objeto de frecuentes sanciones y del aislamiento internacional por la intensidad de la represión estatal.
Uno de estos líderes fue el muy recordado Manuel Colom Argueta, dirigente del recién inscrito Frente Unido de la Revolución (FUR).
Desde su época como alcalde, Colom fue víctima de amenazas y hostigamientos.
En esa época, escribió una carta de su puño y letra en que denunció la existencia de un plan gubernamental para darle muerte.
La afirmación de Colom Argueta en el citado documento concuerda con la información contenida en documentos desclasificados de la CIA.
En marzo de 1979 uno de estos informes señala: «Es de opinión de los oficiales que Colom debería haber sido asesinado durante el período 1970-1974, cuando él era Alcalde de la ciudad de Guatemala o en su defecto a la salida de este cargo.
En ese momento había un plan para matar a Colom… Había pruebas que Colom, el Alcalde de la ciudad de Guatemala, era ‘la cabeza clandestina intelectual’ de la izquierda radical, en ese entonces comprometida en la guerra de guerrillas urbana».
Sin embargo, Manuel Colom, a pesar de las amenazas y de conocer los planes gubernamentales para asesinarle continuó con su trabajo. «No podía detenerse, hay tanto que hacer en nuestro país que un minuto que no se produce, es un momento perdido, cada momento perdido será reclamado por la Historia, por las nuevas generaciones, por ese mundo crítico del futuro».
Una de las razones para que tomara esta decisión pudo ser una supuesta promesa que recibió del presidente Lucas García, quien se habría comprometido a garantizar la inscripción de su partido, el FUR, así como la posterior candidatura presidencial de Colom.
Un documento desclasificado de la CIA afirma que «el presidente prometió a Colom su protección al partido FUR, asegurando que sería garantizada la sobrevivencia como partido político con posibilidades de participar en la vida política del país bajo la administración de Lucas y en la campaña que vendría en 1982»
El 22 de marzo de 1979, desde temprano, fueron vistos agentes de seguridad en los lugares que Colom Argueta frecuentaba y en las cercanías de su bufete profesional.
La víctima salió de su oficina, ubicada a poca distancia de la embajada de Estados Unidos, en la 6¦ calle, 7-55 de la zona 9, con rumbo a la Universidad de San Carlos.
Conducía su vehículo marca Toyota color rojo y era escoltado por un Mercedes Benz color azul, en el que viajaban sus dos guardaespaldas, Héctor Barillas Zelada e Hilario Hernández Quiñonez.
Aproximadamente a las once de la mañana el automóvil Mercedes Benz fue atacado por los ocupantes de otro vehículo de color verde y blanco, quienes comenzaron a disparar.
Posteriormente, se agregó otro automóvil color negro; los dos eran de fabricación americana. Los guardaespaldas de Colom Argueta fueron alcanzados por una decena de proyectiles cada uno. Todos los disparos fueron dirigidos hacia la cabeza. En los informes forenses se concluye que la muerte de ambos fue ocasionada por las «heridas penetrantes en el cráneo producidas por arma de fuego».
A consecuencia del ataque, el vehículo Mercedes Benz tripulado por los escoltas se estrelló contra una casa.
Eliminados los guardaespaldas, un automóvil de color rojo y dos motocicletas comenzaron la persecución de Colom Argueta, quien intentó huir del lugar donde se había producido el tiroteo, para ser interceptado a la altura de la 3¦ avenida y 5¦ calle de la zona 9, donde fue ametrallado.
Informaciones vertidas por testigos presenciales y recogidas por familiares de la víctima, señalaron que desde el vehículo de color rojo fueron disparadas varias ráfagas sobre el lado derecho del automóvil, mientras que, por el lado izquierdo, Colom fue atacado por los ocupantes de una de las motocicletas, de la cual descendió un sujeto joven y corpulento portando una subametralladora, quien remató a la víctima.
Ejecutada la acción, los autores huyeron rápidamente por las calles próximas, en los mismos vehículos utilizados en el ataque.
Manuel Colom recibió el impacto de 24 proyectiles calibre 45 milímetros. La mayor parte de las heridas de bala se concentró en el cráneo, la cara y el tórax.
Los familiares de Colom Argueta aseguraron que el operativo fue dirigido desde un helicóptero que sobrevolaba el área y que entre sus tripulantes se encontraba el general David Cancinos, jefe del Estado Mayor del Ejército.
Según declaraciones «David Cancinos, personalmente, desde un helicóptero supervisó el operativo que se había planificado en una forma de círculos concéntricos; si salía del primer círculo del operativo, le esperaban en un segundo y así. .
Efectivamente no lo lograron en el primer punto, sino en un siguiente círculo del operativo».
En este mismo sentido, miembros de la comunidad empresarial, al reaccionar ante la ejecución de Colom Argueta, indicaron al personal de la embajada de Estados Unidos: «Era comunista y se lo merecía; su muerte [de Manuel] fue el trabajo del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Cancinos, quien busca allanar el camino para ser candidato presidencial en 1982; y que Colom tenía que ser eliminado eventualmente, pero ¨por qué tan temprano?».
Los gobiernos europeos y latinoamericanos reaccionaron, pronunciándose contra la ejecución arbitraria de Colom Argueta, y haciendo un llamamiento para esclarecer los hechos mediante una investigación judicial que, en definitiva, no prosperó.
El 24 de abril de 1979, treinta días después de la ejecución de Manuel Colom, sus familiares directos publicaron un campo pagado en el que denunciaban las amenazas que existían sobre el líder del FUR antes de su ejecución, lo que provocó que la familia fuese víctima de una persecución judicial por parte del Gobierno. Entre 1978 y 1981, diecinueve líderes más del FUR, y otros quince del PSD fueron asesinados.
Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado, 19 de marzo de 1979, Pq.
3-40; «Síntesis del caso Colom Argueta», documento elaborado por familiares de la víctima; Guatemala Memoria del Silencio; Foto Crónica Gt
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