
El incidente ha encendido las alarmas en la comunidad, ya que la destrucción de las siembras ocurre de manera repentina y en un contexto de alta tensión: un conflicto activo por la propiedad de las tierras que los agricultores han trabajado por más de dos décadas.
De acuerdo con el testimonio de los vecinos afectados, existen fuertes sospechas de que el daño no fue provocado por causas climáticas ni plagas naturales.
Testigos locales aseguran haber avistado un vehículo aéreo no tripulado (dron) sobrevolando las parcelas poco antes de que la vegetación comenzara a morir, lo que ha levantado la hipótesis de que el aparato pudo haber sido utilizado para rociar deliberadamente alguna sustancia química o herbicida sobre los cultivos.
Aunque esta versión aún no cuenta con un informe técnico oficial, la comunidad exige un peritaje inmediato para confirmar los hechos.
«Lo que por años fue nuestro sustento, hoy está completamente destruido.
No solo nos han quitado el trabajo de meses, nos están dejando sin comida para nuestros hijos», manifestó uno de los agricultores afectados, quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
Ante la gravedad de la situación, el caso ya ha sido elevado a las instancias legales correspondientes.
El Ministerio Público (MP) ha recibido la denuncia formal y se espera que inicie las investigaciones de campo para determinar la naturaleza de la sustancia utilizada y deducir responsabilidades penales contra los autores materiales e intelectuales.
A la espera de las investigaciones, las 25 familias damnificadas han hecho un llamado de urgencia a las autoridades gubernamentales y organizaciones de apoyo agrícola.
Su petición se centra en dos ejes principales:
Justicia y celeridad: Que el Ministerio Público esclarezca el caso y no permita que el patrimonio de la comunidad quede en la impunidad.
Asistencia humanitaria: Apoyo económico y alimentario inmediato para evitar que el impacto de la pérdida de las cosechas derive en un problema severo de desnutrición y quiebra financiera para el sector.
El panorama en San Miguel Dueñas sigue siendo tenso mientras las familias esperan que su esfuerzo de décadas no quede en el olvido y se garantice la seguridad de sus tierras.

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